Respuesta corta: el preparacionismo doméstico consiste en dejar tu casa lista para aguantar sola unos tres días sin luz, sin agua corriente y sin poder salir a comprar. No necesitas un búnker, ni armas, ni raciones militares. Necesitas agua almacenada, comida que se coma sin cocinar, luz autónoma, una radio a pilas, un botiquín ordenado, copia de la documentación, algo de efectivo y un plan que la familia se sepa de memoria. Con eso cubres la mayor parte de lo que de verdad pasa en España: un apagón largo, una DANA, una ola de calor, un incendio forestal cerca, una nevada o un corte de suministro.
Qué es el preparacionismo doméstico y qué no es
La palabra «preparacionismo» arrastra una imagen que no ayuda: el señor del refugio subterráneo con estanterías de latas hasta el techo. Esa caricatura hace que mucha gente sensata descarte la idea entera, y con ella descarte también lo único que de verdad importa, que es tener en casa lo básico para pasar tres días incómodos sin que la cosa se convierta en un problema serio.
Lo que aquí llamamos preparación doméstica es exactamente lo que recomiendan los servicios de protección civil de cualquier país europeo: autoprotección. Es decir, que cuando ocurre algo, tu hogar no sea uno de los que necesita ayuda inmediata, porque los recursos de emergencia van primero a quien está atrapado, herido o en peligro directo. Si tú tienes agua, linterna y un plan, dejas sitio para quien no lo tiene.
La diferencia entre preparación y fantasía
Conviene separar dos cosas que a menudo se venden juntas. La supervivencia, en sentido estricto, es un conjunto de técnicas para salir adelante en el medio natural: orientarse con mapa y brújula, encender fuego con leña húmeda, montar un refugio, potabilizar agua de un arroyo. Son habilidades útiles y entretenidas de aprender, y tienen sentido si haces montaña, travesías largas o vives lejos de todo.
El preparacionismo doméstico es otra cosa: es logística previa. No requiere estar en forma, ni saber hacer nudos, ni tener un cuchillo caro. Requiere haber ido al supermercado con una lista distinta a la de siempre, haber puesto un par de cosas en un armario y haber hablado media hora con tu familia. Es aburrido y barato, y por eso funciona.
El equipamiento no sustituye al plan. Una casa con una mochila táctica de 300 euros y sin agua guardada está peor preparada que una casa con seis garrafas, una linterna de 10 euros y un punto de encuentro acordado.
Lo que este artículo no va a hacer
No vas a leer aquí escenarios de colapso, ni cifras de gente que «no está preparada», ni ninguna urgencia fabricada para que compres más rápido. Tampoco vamos a hablar de armas: en España la tenencia está regulada por el Reglamento de Armas y el porte de cuchillos en la vía pública está restringido, así que un cuchillo de cocina o una navaja de camping se usan en su contexto y punto. Y no vamos a proponerte construir nada bajo tierra.
Lo que sí vas a encontrar es una lista de lo que se rompe en cada tipo de emergencia y qué objeto o qué decisión concreta lo resuelve. Nada más.
Por qué la unidad de medida son 72 horas
Las guías de autoprotección suelen dimensionar los kits domésticos en torno a tres días de autonomía. La lógica es sencilla: en ese plazo, la mayoría de los incidentes que afectan a una zona amplia han pasado la fase crítica, se han restablecido los servicios básicos o han llegado los apoyos externos. No es un número mágico ni un límite físico; es una forma cómoda de calcular cuánta agua, cuánta comida y cuántas pilas hacen falta.
Ajusta ese plazo a tu realidad. Si vives en un piso céntrico con supermercado en la esquina, tres días te sobran. Si vives en una casa aislada, en un pueblo de montaña, en una isla, o dependes de una carretera que se corta con dos palmos de nieve, plantéate una semana. Y si en casa hay alguien con medicación diaria o con movilidad reducida, el margen tiene que ser mayor por definición.
Las emergencias que de verdad tocan en España
Preparar una casa empieza por preguntarse qué es probable, no qué es espectacular. La geografía y el clima de España marcan una lista bastante corta y bastante repetida.
| Escenario | Qué deja de funcionar | Qué lo resuelve en casa |
|---|---|---|
| Apagón prolongado | Luz, nevera, ascensor, bombeo de agua a pisos altos, datáfonos, gasolineras, cobertura móvil degradada | Linternas y frontales, pilas, batería externa, radio a pilas, agua guardada, comida fría, efectivo |
| DANA e inundación | Accesos por carretera, garajes y bajos, suministro eléctrico y a veces el agua potable | Subir en vertical, no bajar al garaje, documentación protegida, agua embotellada, avisos oficiales |
| Ola de calor | La casa deja de refrigerarse; sube el consumo de agua; la medicación mal guardada se estropea | Sombra y ventilación nocturna, agua abundante, sales de rehidratación según indicación sanitaria, plan para mayores |
| Incendio forestal cercano | Aire respirable, accesos, red eléctrica; puede ordenarse confinamiento o evacuación | Mascarillas, ropa de algodón, mochila de evacuación lista, ruta de salida conocida, perímetro despejado |
| Nevada u ola de frío | Carreteras, calefacción eléctrica, a veces el suministro de gas | Ropa térmica, mantas, comida sin cocinar, kit del coche, cadenas, depósito lleno |
| Corte de agua o de gas | Grifos, calentador, cisterna del baño | Reserva de agua, garrafas para la cisterna, higiene en seco, hornillo con ventilación |
Apagón prolongado
Es el escenario que más gente subestima porque parece inofensivo. Una casa sin corriente pierde muchas cosas a la vez: la nevera empieza a calentarse, el ascensor se para, en los edificios altos el agua deja de subir porque el grupo de presión es eléctrico, los datáfonos no cobran, las gasolineras no bombean y las antenas de telefonía funcionan con baterías de respaldo que se agotan. El apagón general que dejó sin luz a buena parte de la península ibérica en abril de 2025 dejó esa lección bastante clara: quien tenía una radio a pilas se enteraba de lo que pasaba, y quien tenía efectivo podía comprar.
DANA e inundación
Las lluvias torrenciales del otoño mediterráneo concentran en unas horas lo que en otras zonas cae en meses. El daño no lo hace el volumen, lo hace la velocidad: barrancos secos que se llenan, calles que se convierten en cauces, garajes que se inundan en minutos. La regla de oro es vertical, no horizontal: en inundación se sube. Bajar al garaje a mover el coche es el error que más caro sale.
Si no sabes si tu calle está en zona inundable, existe un visor público de zonas inundables de la administración estatal donde puedes consultar tu dirección. Merece la pena mirarlo una vez y no volver a pensar en ello.
Ola de calor
El calor es el riesgo climático más silencioso: no rompe nada, no sale en las fotos y afecta sobre todo a personas mayores, bebés, embarazadas y gente con enfermedades crónicas. Preparar la casa para el calor es más de arquitectura doméstica que de kit: persianas bajadas de día, ventilación cruzada por la noche, una habitación designada como la más fresca, y agua accesible en todo momento. Y una lista de tres o cuatro personas mayores del edificio o de la familia a las que llamar cada día durante el episodio.
Aviso de salud: los signos de agotamiento por calor y de golpe de calor requieren atención médica. Si aparecen confusión, piel muy caliente y seca, vómitos o desvanecimiento, llama al 112. No administres medicamentos ni sales de rehidratación a otra persona por tu cuenta: consulta a un profesional sanitario o a tu farmacia.
Incendio forestal
Si vives en una urbanización rodeada de pinar, en un chalet en zona forestal o en un pueblo con monte alrededor, tu preparación tiene una parte que no cabe en ninguna mochila: mantener el perímetro de la vivienda despejado de combustible, limpiar canalones de hojas, no acumular leña pegada a la fachada y saber por dónde se sale del núcleo si la carretera principal se corta.
Durante el episodio, la instrucción puede ser confinarse (puertas y ventanas cerradas, rendijas tapadas con paños húmedos, aire acondicionado apagado) o evacuar por una ruta concreta. Las dos son correctas según el caso, y quien decide es la autoridad, no tú.
Nevada, hielo y ola de frío
En la mitad norte y en el interior, una nevada intensa aísla pueblos y corta carreteras durante horas o días. El riesgo doméstico real es la calefacción: cuando falla la eléctrica, mucha gente improvisa con braseros, estufas de gas o barbacoas dentro de casa, y ahí es donde aparece el monóxido de carbono, que no huele, no se ve y mata durmiendo. Cualquier aparato de combustión necesita ventilación permanente y nunca debe usarse en un dormitorio cerrado.
Corte de agua o de gas
Es la emergencia más común y la más fácil de resolver: una avería en la red, una obra, una contaminación puntual del abastecimiento. Con agua embotellada suficiente y un par de garrafas grandes para la cisterna del baño, un corte de dos días pasa casi desapercibido.
Agua: lo primero que se echa en falta
Si solo vas a hacer una cosa después de leer esto, que sea guardar agua. Es lo más barato, lo que ocupa más sitio y lo que antes se convierte en un problema serio.
Cuánta guardar
La cifra de planificación que se maneja habitualmente en autoprotección son unos tres litros por persona y día: en torno a dos para beber y el resto para higiene mínima, lavarse los dientes y cocinar. Para tres días y una familia de cuatro personas salen unos 36 litros; para una semana, unos 84. Suma el agua de las mascotas y ten en cuenta que en verano el consumo de bebida sube.
| Hogar | 72 horas | 7 días | Formato práctico |
|---|---|---|---|
| 1 persona | ~9 litros | ~21 litros | Packs de botellas de 1,5 L |
| 2 personas | ~18 litros | ~42 litros | Botellas + una garrafa de 8 L |
| 4 personas | ~36 litros | ~84 litros | Botellas para beber + garrafas grandes para higiene |
| 4 personas + perro mediano | ~40 litros | ~95 litros | Añade un bidón cerrado etiquetado para el animal |
Cómo almacenarla sin que se convierta en un problema
- Agua embotellada comercial: la opción sencilla. Respeta la fecha de consumo preferente del envase y guárdala en un sitio fresco, oscuro y lejos de productos de limpieza, porque el plástico transmite olores.
- Garrafas rellenadas en casa: válidas para higiene y cisterna. Si las vas a destinar a bebida, usa envases alimentarios limpios, etiquétalos con la fecha y renuévalos con frecuencia.
- Reparte el volumen: no pongas los 36 litros en el mismo rincón. Una parte en la despensa, otra en el trastero, unas botellas en el coche.
- Etiqueta todo: fecha de envasado o de rellenado, y para qué es cada envase. En una emergencia nadie quiere adivinar.
Cómo tratar el agua si dudas de su potabilidad
Antes que nada: si el abastecimiento municipal está operativo y no hay aviso sanitario, el agua del grifo es potable y no hay que hacerle nada. Los métodos de tratamiento son para cuando hay un aviso de no consumo, cuando el suministro se ha interrumpido y vuelve turbio, o cuando estás fuera de casa.
- Hervir es el método doméstico más fiable frente a microorganismos: llevar el agua a ebullición la deja segura desde el punto de vista microbiológico. No elimina contaminación química, metales pesados ni pesticidas, así que no sirve para agua de origen dudoso industrial o agrícola.
- Lejía apta para desinfección de agua de bebida: solo vale la que lo indica expresamente en la etiqueta. La dosis no es universal: depende de la concentración del producto, y la única pauta correcta es la que figura en el envase. Nunca uses lejía perfumada, con detergente ni de uso general.
- Pastillas potabilizadoras: cómodas para el kit y para el monte. Igual que en el caso anterior, la dosificación y el tiempo de espera son los que indica el fabricante en el prospecto, y varían mucho entre productos.
- Filtros de agua portátiles: retienen sedimentos y, según el modelo, microorganismos. Comprueba en la ficha del fabricante qué retiene exactamente el que compres, porque no todos hacen lo mismo. Puedes ver las opciones en nuestra sección de filtros de agua.
Ante cualquier aviso de no consumo emitido por tu ayuntamiento o por la autoridad sanitaria, sigue esa instrucción por encima de cualquier método casero. Y si hay dudas sobre el agua y en casa hay bebés, embarazadas o personas inmunodeprimidas, consulta a un profesional sanitario.
Alimentos para 72 horas sin cocina ni nevera
El error clásico al montar una despensa de emergencia es comprar cosas que nadie de la casa come. Acaban caducando en el fondo del armario y el dinero se ha ido a la basura. El criterio correcto es el contrario: almacena lo que ya coméis, en versión de larga duración.
Qué funciona de verdad
- Conservas listas para comer: atún, sardinas, mejillones, legumbre cocida en bote o tetrabrik, maíz, tomate frito. Se comen frías y aportan proteína y sal.
- Hidratos estables: pan de molde de larga duración, biscotes, galletas saladas, arroz o pasta si tienes forma de hervir agua.
- Energía densa y ligera: frutos secos, barritas, chocolate negro, fruta deshidratada. Ocupan poco y suben el ánimo, que también cuenta.
- Líquidos que no son agua: leche UHT, zumos en brik, caldo. Aportan hidratación y aprovechan el mismo espacio.
- Un capricho: café soluble, infusiones, un bote de crema de cacao. Tres días encerrado en casa con linterna se llevan mucho mejor con algo agradable.
Si prefieres una solución empaquetada y con fechas largas, en la sección de comida de emergencia tienes formatos pensados para eso. Pero la despensa normal, bien rotada, cubre perfectamente 72 horas.
Cocinar sin electricidad, con cabeza
Un hornillo de gas de camping resuelve el café y un plato caliente, y eso cambia el ánimo de una casa. La condición es la ventilación: cualquier aparato que quema combustible produce monóxido de carbono. Nunca se usan barbacoas de carbón, hornillos ni generadores dentro de casa, en el garaje ni en una terraza cerrada. Si usas un hornillo en la cocina, ventana abierta y presencia constante.
Un detector de monóxido de carbono a pilas es de las compras más sensatas que puedes hacer si en casa hay caldera de gas, estufa de butano o chimenea. Y si vas a usar un hornillo, mira las opciones en fuego y encendido y en cocinas portátiles de camping.
La nevera y el congelador durante un apagón
La regla es simple y la gente la incumple todo el rato: no abrir. Un frigorífico cerrado mantiene la temperatura unas horas, y un congelador lleno aguanta bastante más que uno medio vacío, porque la propia masa congelada actúa de acumulador. Si el apagón se alarga, prioriza consumir lo fresco antes de que se estropee y deja lo congelado para el final.
Cuando vuelva la luz, aplica el criterio de seguridad alimentaria habitual: si un alimento se ha descongelado por completo y ha estado a temperatura ambiente durante horas, no lo vuelvas a congelar. Ante la duda, se tira. Una intoxicación en mitad de una emergencia es exactamente lo que no quieres.
Una despensa de emergencia que no rotas no es una despensa: es un contenedor de basura con fecha de apertura. Dos revisiones al año, una en otoño y otra en primavera, evitan el 100 % de ese problema.
Luz, energía y comunicaciones sin corriente
Sin luz, una casa normal se vuelve hostil en cuestión de minutos. Y con el móvil a media batería, la sensación de aislamiento aparece antes de que exista aislamiento real.
Luz: linternas sí, velas no
Las velas son responsables de una parte nada despreciable de los incendios domésticos durante los apagones. Una linterna frontal por persona es la mejor inversión de esta lista: deja las manos libres, cuesta poco y no prende fuego a la cortina. Añade una linterna de mano potente para el cuadro eléctrico o el rellano, y un farol de camping para iluminar una habitación entera.
- Frontal por cabeza, incluidos los niños. Con luz roja si puede ser, que no deslumbra.
- Pilas de repuesto guardadas fuera del aparato, para que no se sulfaten.
- Una linterna de manivela o solar como respaldo cuando las pilas se acaben.
- Barritas químicas o luces de posición para marcar puertas y escalones.
Tienes el surtido completo en iluminación.
Energía: cargar cuando no hay enchufe
Una batería externa cargada al 100 % da varias recargas de móvil, y ese es el mínimo. Por encima de eso, una estación de energía portátil permite mantener el router, una lámpara y algún aparato pequeño, y tiene la ventaja de recargarse con un panel solar plegable si el corte se alarga. Lo que no hace ninguna estación doméstica es mover una vitrocerámica ni un aire acondicionado: eso pertenece a otra categoría de equipo.
Reglas básicas: mantener las baterías cargadas antes de la temporada de riesgo, no dejarlas descargadas meses, y no confundir un generador de gasolina con un aparato de interior. En energía y carga tienes las opciones ordenadas por capacidad.
La radio: el aparato más infravalorado del kit
Cuando cae la red móvil y no hay internet, la radio FM sigue emitiendo. Una radio a pilas o de manivela es el único canal que garantiza información oficial sin depender de nada tuyo. Cuesta poco, ocupa lo que un libro y es lo primero que se agradece en un apagón largo.
Elige una que funcione con pilas estándar (AA o AAA), no una que solo se cargue por USB. Y si vives en zona rural o de montaña, los walkie-talkies de uso libre resuelven la comunicación a corta distancia entre miembros de la familia cuando no hay cobertura. Todo eso está en comunicación y navegación.
Móvil, ES-Alert y el 112
El teléfono sigue siendo tu herramienta principal mientras haya batería y cobertura. Tres cosas que conviene tener claras:
- El 112 es el número único de emergencias en toda España y en toda la Unión Europea. Funciona desde cualquier teléfono y no cuesta nada.
- ES-Alert es el sistema público de aviso a la población: hace sonar el móvil con un tono muy alto y muestra un mensaje en pantalla aunque el terminal esté en silencio. No hay que instalar nada ni registrarse, llega a los teléfonos que están en la zona afectada, no se responde, y nunca pide datos personales ni pagos. Si recibes algo parecido que te pide un enlace o un pago, es fraude.
- En una emergencia amplia, los SMS y los mensajes de texto pasan cuando las llamadas no. Escribe en lugar de llamar y libera la red para quien la necesita de verdad.
Baja el brillo, activa el modo de ahorro de energía desde el primer minuto, y ten guardados en papel los teléfonos que te importan: el móvil que se apaga se lleva tu agenda con él.
Botiquín y medicación: prudencia por delante
Aquí toca ser especialmente cuidadoso, porque es el bloque donde más tonterías circulan. Un botiquín doméstico de emergencia sirve para curas menores y para no quedarte sin tu medicación habitual. No sirve para tratar nada serio, y no sustituye a un profesional sanitario.
Qué tiene sentido guardar
- Material de cura: gasas estériles, vendas de distintos anchos, esparadrapo, tiritas variadas, suero fisiológico monodosis, antiséptico, tijeras de punta roma, pinzas, guantes desechables.
- Mantas térmicas: pesan nada, ocupan nada y son útiles tanto para frío como para shock. Ten varias.
- Termómetro digital con pilas de repuesto.
- Mascarillas para humo o polvo, especialmente si vives cerca de zona forestal.
- Tu medicación habitual: un margen de días por encima de lo que consumes normalmente, revisado con tu médico o tu farmacia. Nunca acumules por tu cuenta sin decírselo a quien te la prescribe.
- Una lista escrita por cada miembro de la familia: medicación, dosis, alergias, patologías, grupo sanguíneo si lo conoces, y teléfono del médico de cabecera.
Importante: este artículo no da pautas de dosificación ni recomienda medicamentos. Las dosis, las incompatibilidades y la conservación de cada fármaco dependen del prospecto y de tu situación clínica. Consulta a tu médico o a tu farmacéutico antes de preparar el bloque de medicación del kit, y revisa las caducidades con ellos. Ante una urgencia sanitaria real, el número es el 112.
Formación: lo que más rinde por euro gastado
Un curso de primeros auxilios y de reanimación cardiopulmonar es la mejor inversión de todo el preparacionismo, porque el conocimiento no caduca, no ocupa sitio y sirve un martes cualquiera. Los imparten organizaciones de protección civil, ayuntamientos, mutuas y entidades de formación reglada. Busca los que se dan en tu municipio en vez de fiarte de vídeos sueltos.
El material de curas lo tienes ordenado en botiquines, aunque el contenido concreto conviene ajustarlo con tu farmacia.
Plan familiar, documentación y efectivo
Esta es la parte gratuita y la que casi nadie hace. Cuesta una tarde y vale más que cualquier compra.
El punto de encuentro
Define dos lugares físicos concretos donde la familia se reúne si hay que salir de casa y no hay forma de comunicarse: uno cerca (la plaza del barrio, el portal de enfrente) y otro lejos (casa de un familiar en otra zona, un punto conocido en otro municipio). Que lo sepan todos, incluidos los niños, y que sea un sitio identificable sin móvil ni GPS.
El contacto fuera de la zona
Elige a una persona que viva en otra provincia y que actúe como centralita: si la familia se dispersa, cada uno le manda un mensaje a esa persona diciendo dónde está y si está bien. En incidentes localizados, la red de la zona afectada se satura mientras la de fuera funciona con normalidad. Anota su número en papel y que lo lleven los niños en la mochila del colegio.
La documentación
- Escanea DNI, libro de familia, tarjeta sanitaria, escrituras o contrato de alquiler, pólizas de seguro, permiso de conducir y la cartilla del veterinario.
- Guarda una copia en un servicio en la nube con contraseña fuerte y otra en un pendrive que viva en la mochila de evacuación.
- Ten una copia en papel de lo mínimo (DNI, tarjeta sanitaria, teléfonos) dentro de una bolsa estanca. Cuando no hay luz, el pendrive no sirve de nada.
- Fotografía las estancias de la casa y los bienes de valor. Para una reclamación al seguro después de una inundación, esas fotos valen su peso en oro.
El efectivo
Sin corriente no hay datáfonos ni cajeros. Tener una cantidad modesta en billetes pequeños y monedas, guardada en casa y en el coche, resuelve la compra de pan, agua o combustible cuando la tarjeta no funciona. No hace falta una cifra llamativa: lo justo para tres días de gasto básico.
Los ensayos
Un plan que nunca se ha probado es una hoja de papel. Dos veces al año, haz una noche sin luz: baja el interruptor general después de cenar y pasa dos horas con lo que tienes. Descubrirás en diez minutos que la linterna del cajón no tiene pilas, que nadie sabe dónde está la llave de paso del agua y que el frontal del niño lleva meses encendido dentro de una mochila. Ese es exactamente el objetivo del ejercicio.
El kit de 72 horas, bloque a bloque
Hay dos kits distintos y conviene no mezclarlos: la despensa de casa, pensada para quedarte, y la mochila de evacuación, pensada para salir en cinco minutos. La primera es voluminosa y barata; la segunda es ligera y va siempre en el mismo sitio, junto a la puerta.
| Bloque | Despensa de casa (quedarse) | Mochila de evacuación (salir) |
|---|---|---|
| Agua | 3 L por persona y día en botellas y garrafas | 1,5-2 L por persona + pastillas o filtro portátil |
| Comida | Conservas, legumbre cocida, UHT, pasta, frutos secos | Barritas, frutos secos, conservas de abrefácil |
| Luz | Frontal por persona, farol, pilas de repuesto | Frontal + linterna pequeña + pilas |
| Comunicación | Radio a pilas, cargadores, batería externa | Radio pequeña, batería externa cargada, silbato |
| Salud | Botiquín completo + medicación habitual | Botiquín reducido + medicación para varios días |
| Abrigo | Mantas, sacos, ropa térmica | Manta térmica, chubasquero, muda, gorro |
| Documentos | Carpeta estanca en casa | Copia en papel + pendrive + efectivo |
| Herramienta | Multiusos, cinta americana, guantes, cuerda | Navaja multiusos, cinta, cordino, mechero |
La mochila que se queda junto a la puerta
Debe poder cargarla la persona que la lleva sin ayuda. Como referencia práctica, una mochila de evacuación adulta de 20 a 30 litros bien montada pesa poco y se lleva sin sufrir; si al probártela ya te molesta en el pasillo de casa, quita cosas. Cada miembro de la familia lleva la suya, adaptada a su capacidad: la de un niño de ocho años lleva su chubasquero, su cantimplora, un frontal y su peluche, y nada más.
Si quieres partir de una base ya montada, en kits de supervivencia tienes conjuntos que luego personalizas. La personalización es la parte importante: ningún kit comercial sabe qué medicación tomas ni cuántos sois en casa.
El kit del coche
El coche es el sitio donde más probable es que te pille una emergencia lejos de casa. Además del material obligatorio, guarda de forma permanente: manta térmica, linterna con pilas de repuesto, agua, algo de comer no perecedero, cargador de 12 V, guantes, chubasquero, un cargador con cable largo y, si conduces por zona de nieve, cadenas o neumáticos adecuados. En invierno, mantener el depósito por encima de la mitad evita quedarte parado en una retención con el motor apagado y sin calefacción.
Tienes el detalle de lo que exige y lo que conviene en la guía de kit de emergencia para el coche.
Niños, mayores y mascotas
- Niños: leche de fórmula o alimentación específica si la toman, pañales, toallitas, una muda completa, un juguete o peluche que les calme, y una tarjeta plastificada con nombre, teléfonos de los padres y alergias.
- Mayores: medicación con su listado, gafas de repuesto, audífonos con pilas, bastón o andador si lo usan, y previsión de cómo bajar escaleras si el ascensor no funciona.
- Mascotas: agua y pienso para tres días, transportín, correa y bozal, cartilla veterinaria y una foto reciente del animal contigo por si se pierde.
Qué hacer durante la emergencia y después
Entender los avisos meteorológicos
Los avisos de la agencia estatal de meteorología se publican por colores y por provincias, con la zona y la franja horaria afectada. Saber leerlos evita tanto el pánico como la despreocupación.
| Nivel | Qué significa | Qué haces tú |
|---|---|---|
| Verde | Sin riesgo meteorológico relevante | Vida normal |
| Amarillo | Fenómeno habitual en la zona pero con riesgo para actividades concretas | Revisa planes al aire libre y desplazamientos |
| Naranja | Riesgo importante, fenómeno poco habitual | Evita desplazamientos no necesarios, asegura terrazas y toldos, carga dispositivos |
| Rojo | Riesgo extremo, fenómeno excepcional | No salgas salvo necesidad, sigue las instrucciones oficiales y el 112 |
Confinarse o evacuar
La decisión no la tomas tú por tu cuenta, la marca la autoridad. Lo que sí puedes hacer es estar en condiciones de cumplir cualquiera de las dos órdenes sin improvisar:
- Confinamiento: puertas y ventanas cerradas, rendijas selladas con paños húmedos si hay humo, ventilación forzada apagada, radio encendida, y una habitación interior elegida de antemano.
- Evacuación: mochila en la puerta, ruta y punto de encuentro sabidos, corte de suministros si te lo indican, y salida por el itinerario que marquen, no por el que a ti te parece más corto.
Después: la parte que nadie cuenta
Cuando pasa lo peor empieza el trabajo administrativo, que también se prepara. Documenta los daños con fotos y vídeos antes de tocar nada, guarda facturas de cualquier reparación de urgencia, llama a tu aseguradora cuanto antes y apunta el número de expediente. Si el daño lo ha causado un fenómeno extraordinario, existe un mecanismo público de cobertura de riesgos extraordinarios al que se accede a través de tu propia póliza; pregunta a tu compañía cómo se tramita en tu caso concreto.
Y revisa el kit: lo que has gastado, lo que se ha mojado, lo que no encontraste cuando hacía falta. Ese repaso es el que hace que la segunda vez salga mejor.
Cómo empezar sin gastar de golpe y cómo mantenerlo
La forma más rápida de abandonar esto es intentar montarlo entero en un fin de semana y con una compra grande. Repartir el esfuerzo funciona mucho mejor.
Cuatro fines de semana
- Semana 1 — Agua y luz. Compra el agua de tres días y una linterna frontal por persona, con pilas de repuesto. Coste bajo, impacto máximo.
- Semana 2 — Comida y radio. Añade a la compra habitual quince o veinte artículos de larga duración que ya coméis, y una radio a pilas.
- Semana 3 — Botiquín y papeles. Ordena el botiquín con tu farmacia, escanea la documentación y monta la carpeta estanca.
- Semana 4 — Plan y mochila. Sentaos una tarde, acordad puntos de encuentro y contacto exterior, y montad la mochila de evacuación con lo que ya tenéis en casa.
Mantenimiento: dos citas al año
- Otoño (antes de la temporada de lluvias y frío): rotar alimentos y agua, probar linternas y radio, revisar el kit del coche, comprobar cadenas y ropa de abrigo.
- Primavera (antes del calor y de la campaña de incendios): revisar medicación con la farmacia, comprobar mascarillas, repasar el perímetro de la casa si vives en zona forestal, actualizar teléfonos y direcciones del plan.
Errores frecuentes que conviene evitar
- Comprar antes de pensar. El equipo se elige después de decidir a qué riesgo te expones, no antes.
- Guardar comida que nadie come. Caduca y se tira.
- Un solo punto de almacenamiento. Si la inundación llega al trastero, has perdido el kit entero.
- Kits enormes que no puedes mover. Una mochila de 20 kilos no se evacúa, se abandona.
- No decírselo a nadie. Si tú sabes dónde está todo y no estás en casa, el kit no existe.
- Fiarlo todo al móvil. Batería, cobertura y datos son tres cosas que fallan a la vez.
- Confundir preparación con acopio. Vaciar un supermercado en cuanto hay un aviso perjudica a tus vecinos y no te prepara: la preparación se hace antes, en frío y sin prisas.
Lo que dice la norma y lo que no
En España el marco general es la Ley 17/2015, del Sistema Nacional de Protección Civil, que ordena el sistema de emergencias y recoge tanto el derecho de los ciudadanos a ser informados y protegidos como un deber de colaboración y de autoprotección. Cada comunidad autónoma tiene además sus planes territoriales y muchos ayuntamientos publican su propio plan municipal y sus canales de aviso. Buscar el de tu municipio una vez y guardarlo en marcadores es tarea de cinco minutos.
Lo que no existe es ninguna obligación legal de tener un kit doméstico, ni ningún permiso necesario para guardar agua, comida, linternas o botiquín en tu casa. Sí están regulados, como decíamos, las armas y el porte de determinados objetos en la vía pública. Si alguien te vende un producto argumentando que la ley te obliga a tenerlo en casa, desconfía.
La preparación bien entendida no vive del miedo, vive de la rutina. Es el mismo gesto que llevar rueda de repuesto: no esperas pinchar, pero tampoco sales sin ella.
Adónde seguir desde aquí
Si quieres profundizar en aspectos concretos, estos artículos y secciones amplían cada bloque: preparacionismo para el enfoque general, refugio y descanso para el material de abrigo y pernocta, cómo interpretar un mapa topográfico si te interesa la parte de orientación, y cuchillos de bushcraft en España para la parte de herramienta, con su encaje legal.
Preguntas frecuentes sobre preparacionismo y supervivencia
¿Qué es el preparacionismo?
Es organizar una casa para que aguante sola unos días sin luz, sin agua corriente y sin poder salir a comprar. En su versión razonable coincide con lo que recomienda protección civil: agua almacenada, comida que se coma sin cocinar, linterna, radio a pilas, botiquín, copia de la documentación, algo de efectivo y un plan familiar que todos se sepan.
¿Por qué se habla siempre de 72 horas?
Porque es el plazo que suelen usar los organismos de protección civil para planificar la autonomía de un hogar mientras los servicios de emergencia atienden primero a quien está en peligro inmediato. No es un límite mágico: es una unidad de medida cómoda para dimensionar el agua, la comida y las pilas. Si vives en zona aislada o de montaña, conviene ampliarla.
¿Cuánta agua hay que guardar en casa?
La cifra de planificación que se maneja habitualmente son unos tres litros por persona y día: en torno a dos para beber y el resto para higiene mínima y cocina. Para tres días y una familia de cuatro salen unos 36 litros. Suma aparte el agua de las mascotas y ten en cuenta que con calor el consumo de bebida sube.
¿Se puede potabilizar agua con lejía?
Solo con lejía apta para la desinfección de agua de bebida, que lo indica expresamente en la etiqueta, y siguiendo la dosificación que figura en el envase. No hay una dosis universal: cambia con la concentración del producto. Hervir el agua es el método doméstico más fiable frente a microorganismos, aunque no elimina contaminación química ni metales.
¿Qué comida conviene tener para una emergencia?
La que se come fría, sin cocinar y sin abrir la nevera: conservas de pescado, legumbre cocida en bote o tetrabrik, fruta en almíbar, pan de larga duración, frutos secos, leche UHT y algo de picar. Prioriza lo que tu familia come de verdad, guárdalo en un sitio fresco y rota las fechas dos veces al año.
¿Qué hago si se va la luz durante muchas horas?
Usa linternas en lugar de velas, mantén la nevera y el congelador cerrados, apaga y desenchufa los aparatos sensibles para evitar el pico de la reposición, enciende la radio a pilas para buscar información oficial, reserva batería del móvil y no uses generadores, barbacoas ni estufas de combustión dentro de casa por el riesgo de monóxido de carbono.
¿Es legal tener un kit de supervivencia en España?
Sí. Guardar agua, comida, linternas, radio o botiquín no requiere ningún permiso. Lo que sí está regulado son las armas, por el Reglamento de Armas, y el porte de cuchillos en la vía pública, que está restringido. Un cuchillo de cocina o una navaja de camping se usan en su contexto, no se llevan encima por la calle.
¿Qué es ES-Alert y tengo que instalar algo?
Es el sistema público de aviso a la población: hace sonar el móvil con un tono muy alto y muestra un mensaje en pantalla aunque lo tengas en silencio. No hay que instalar nada ni registrarse, llega a los teléfonos que están en la zona afectada, no se responde y nunca pide datos personales ni pagos.
¿Qué llevo en el coche por si acaso?
Además de lo obligatorio, una manta térmica, una linterna con pilas de repuesto, agua, algo de comer no perecedero, un cargador de móvil de 12 V, guantes, un chubasquero y, en zona de nieve, cadenas o neumáticos adecuados. En invierno, mantener el depósito por encima de la mitad evita muchos problemas.
¿Cada cuánto hay que revisar el kit de emergencia?
Dos revisiones al año bastan: una al entrar el otoño y otra en primavera. Se rotan alimentos y agua por caducidad, se prueban linternas y radio, se cambian pilas viejas, se actualizan medicamentos con el criterio de tu farmacia y se repasan los datos del plan familiar, sobre todo teléfonos y direcciones.
¿Preparacionismo y supervivencia son lo mismo?
No. La supervivencia es un conjunto de técnicas para salir adelante en el medio natural: orientarse, hacer fuego, montar un refugio. El preparacionismo doméstico es logística previa en tu propia casa para que una emergencia no te pille sin agua, sin luz y sin plan. Se complementan, pero la mayoría de la gente necesita mucho más lo segundo.
¿Hay que evacuar o quedarse en casa?
Depende del aviso oficial y del riesgo concreto. En inundación se sube, no se baja: garajes, sótanos y bajos son los peores sitios. En incendio forestal la orden puede ser confinarse con puertas y ventanas cerradas o evacuar por una ruta indicada. Sigue siempre la instrucción de las autoridades y del 112 antes que cualquier consejo general.
