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preparación ante terremotos en España - guía supervivencia

Última actualización: agosto de 2026

Cómo Prepararse para un Terremoto en España: Guía Completa 2026

Equipo SuperVivencia ·
Equipo SuperVivencia 2 de Marzo, 2026 27 min de lectura

Redacción de contenidos de emergencias y preparación

En SuperVivencia repasamos un riesgo que en España se suele subestimar: los terremotos. La península ibérica no está en un límite de placas tan activo como Japón o Chile, pero tampoco es un territorio sísmicamente muerto. El sureste peninsular, los Pirineos y el entorno del golfo de Cádiz acumulan una historia de seísmos destructivos, y el terremoto de Lorca de 2011 dejó claro que aquí no hacen falta magnitudes enormes para que haya víctimas. Esta guía te explica, sin dramatismos y remitiendo siempre a las fuentes oficiales, cómo prepararte ante un terremoto: qué hacer antes, cómo actuar durante las sacudidas, qué toca después y quién paga los daños.

Respuesta rápida: un terremoto no se puede predecir, así que la única defensa útil es la preparación. Las zonas de mayor peligrosidad sísmica de España están en el sureste peninsular (Granada, Murcia, Almería y Alicante) y en los Pirineos, con riesgo añadido de tsunami en el golfo de Cádiz y sismicidad de origen volcánico en Canarias. Si notas un seísmo dentro de un edificio: agáchate, cúbrete y agárrate, al suelo, bajo una mesa resistente o junto a un muro de carga interior, lejos de ventanas, sin salir corriendo y sin usar el ascensor hasta que pare. Ten en casa un kit para 72 horas como mínimo, un plan familiar con punto de encuentro y calzado cerrado junto a la cama. Y revisa tu seguro: en España los daños por terremoto los indemniza el Consorcio de Compensación de Seguros, pero solo si tienes una póliza en vigor y con los capitales bien dimensionados.

El riesgo sísmico en España: datos y realidad

España se encuentra en una zona de convergencia entre las placas tectónicas euroasiática y africana, lo que genera una actividad sísmica moderada pero constante. Cada año, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) registra miles de seísmos en territorio español, aunque la gran mayoría son imperceptibles para la población. Sin embargo, esta aparente calma no debe generar una falsa sensación de seguridad.

El Instituto Geográfico Nacional gestiona la red sísmica nacional y publica el catálogo de todos los eventos localizados en territorio español y su entorno. La lectura honesta de esa información es que cada año se registran en España miles de seísmos, casi todos de magnitud tan baja que solo los detectan los instrumentos; unos pocos llegan a sentirse, y los episodios capaces de causar daños son poco frecuentes, pero han ocurrido y volverán a ocurrir. Si quieres cifras concretas y actualizadas, la fuente es el catálogo del propio IGN y no un artículo como este: cualquier número que encuentres sin enlace a la fuente original merece desconfianza.

El riesgo sísmico no depende solo de la probabilidad de que ocurra un terremoto, sino también de la vulnerabilidad de las construcciones y de cuánta gente vive en la zona afectada. Ahí España tiene una combinación incómoda: sismicidad real en comarcas densamente pobladas y un parque de viviendas en el que abundan los edificios levantados antes de que existiera ninguna exigencia sismorresistente. Traducido: un terremoto moderado puede hacer aquí más daño que uno mayor en un país con edificación más nueva y mejor diseñada.

Recomendamos encarecidamente que, independientemente de la zona donde residas, consideres la preparación ante terremotos como parte de tu plan de emergencia familiar. Incluso en zonas de bajo riesgo, un seísmo de origen lejano puede generar sacudidas suficientes para causar daños en edificios antiguos o provocar cortes de suministros básicos.

Magnitud, intensidad y aceleración: qué mide cada cosa

Cuando lees que ha habido un terremoto en España de «magnitud 4,2», esa cifra no te dice cuánto lo has notado tú. Magnitud e intensidad son dos cosas distintas y confundirlas lleva a malas decisiones: gente que se despreocupa ante un seísmo pequeño pero superficial bajo su casa, y gente que se alarma ante uno grande, lejano y profundo que no le va a afectar.

Magnitud: cuánta energía libera el terremoto

La magnitud describe el tamaño del terremoto en su origen. Es un valor único para cada seísmo, se calcula con los registros de los sismógrafos y no depende de dónde estés tú. La vieja escala de Richter se sigue citando en los medios, pero los servicios sismológicos trabajan hoy sobre todo con la magnitud momento (Mw), que no se satura en los terremotos grandes. Es una escala logarítmica: cada punto entero multiplica por unas treinta veces la energía liberada, así que la distancia entre un 5 y un 6 es muchísimo mayor de lo que sugiere el salto de un número.

Intensidad: cuánto se ha sentido y cuánto ha roto

La intensidad describe los efectos en un punto concreto: qué han notado las personas, qué se ha movido dentro de las casas y qué daños hay en los edificios. En Europa se usa la escala macrosísmica europea EMS-98, con grados en números romanos del I al XII. Un mismo terremoto tiene una magnitud y muchas intensidades: máxima cerca del epicentro y decreciente conforme te alejas. Por eso el Instituto Geográfico Nacional pide colaboración ciudadana con sus formularios de «¿lo has sentido?»: esos testimonios son los que permiten dibujar los mapas de intensidad de cada evento.

Profundidad y aceleración: por qué Lorca hizo tanto daño

Dos terremotos de la misma magnitud pueden dejar resultados opuestos según la profundidad del foco, el tipo de suelo y la dirección en la que se propaga la rotura. Un seísmo moderado con el hipocentro a pocos kilómetros bajo una ciudad sacude el terreno con una aceleración muy alta durante unos segundos, y es la aceleración —no la magnitud— la que derriba cornisas y agrieta pilares. Además, los suelos blandos de relleno o de vega amplifican el movimiento respecto a la roca firme: dos calles del mismo pueblo pueden salir muy distintas del mismo terremoto.

La magnitud la pone la falla. La intensidad la ponen el suelo que pisas y el edificio en el que estás. Sobre lo primero no puedes hacer nada; sobre lo segundo, casi todo.
Magnitud frente a intensidad: en qué se diferencian
CriterioMagnitud (Mw)Intensidad (EMS-98)
Qué mideEnergía liberada en el focoEfectos percibidos y daños en un lugar
Cuántos valores por terremotoUno soloUno por cada localidad
Cómo se obtieneRegistros instrumentales de la red sísmicaEncuestas a la población e inspección de daños
Cómo se expresaNúmero decimal (por ejemplo, 5,1)Grado en números romanos (de I a XII)
Para qué te sirveComparar terremotos entre síEntender el riesgo real en tu calle

Mapa de zonas sísmicas en España

El territorio español se divide en diferentes zonas sísmicas según su nivel de peligrosidad. Comprender esta clasificación es fundamental para dimensionar adecuadamente tu preparación.

Zona de peligrosidad alta

El sureste peninsular concentra la mayor actividad sísmica de España. Las provincias con mayor riesgo son:

  • Murcia: la zona con mayor peligrosidad sísmica de la Península. El terremoto de Lorca de 2011 (magnitud 5,1) causó 9 víctimas mortales y daños catastróficos en el patrimonio arquitectónico.
  • Granada: históricamente la provincia con más terremotos destructivos. La serie sísmica de Granada de 2021 generó cientos de réplicas sentidas por la población durante semanas.
  • Almería: frecuente actividad sísmica vinculada a la falla de Carboneras y otras estructuras activas.
  • Alicante: zona de transición con actividad significativa, especialmente en la comarca de la Vega Baja.
  • Málaga: riesgo asociado a la interacción entre las placas tectónicas en el mar de Alborán.

Zona de peligrosidad moderada

  • Pirineos: actividad sísmica moderada pero constante, con terremotos ocasionales de magnitud superior a 4,0.
  • Bajo Guadalquivir: influencia del contacto entre placas en el golfo de Cádiz, con riesgo adicional de tsunamis.
  • Islas Canarias: actividad sísmica asociada al vulcanismo, como la erupción de Cumbre Vieja en La Palma en 2021 que generó miles de seísmos.
  • Galicia: actividad sísmica baja pero no despreciable, con terremotos esporádicos.

Zona de peligrosidad baja

El centro y norte peninsular presentan un riesgo sísmico menor, aunque no nulo. Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha y la cornisa cantábrica registran seísmos de forma ocasional, generalmente de baja magnitud. Aun así, la concentración de población y la presencia de edificios antiguos hacen que incluso terremotos moderados puedan tener consecuencias significativas en estas zonas.

Peligrosidad sísmica por zonas en España: lectura cualitativa
Zona Provincias principales Peligrosidad relativa Qué la caracteriza
Sureste peninsular Granada, Murcia, Almería, Alicante y este de Málaga Alta Fallas activas en superficie y la sismicidad histórica más destructiva del país
Pirineos Huesca, Lleida, Girona y Navarra Moderada Actividad constante y terremotos históricos documentados a ambos lados de la frontera
Golfo de Cádiz y Bajo Guadalquivir Cádiz, Huelva y Sevilla Moderada, con riesgo añadido de tsunami Terremotos de origen marino y el antecedente del maremoto de 1755
Islas Canarias Todo el archipiélago Moderada, de origen volcánico Enjambres sísmicos ligados al movimiento del magma, como el de La Palma en 2021
Resto de la Península Meseta, cornisa cantábrica, Galicia Baja Sismicidad esporádica y de baja magnitud, pero mucho edificio antiguo y mucha población

Esta tabla es una lectura cualitativa, pensada para que sitúes tu provincia. El dato oficial que manejan los técnicos es la aceleración sísmica básica que la norma NCSE-02 asigna a cada municipio en su anejo, junto con el coeficiente de contribución. Si necesitas el valor exacto del tuyo —por ejemplo, para una obra o para una evaluación estructural—, consúltalo en el texto de la norma o pregúntaselo a un arquitecto o a un ingeniero: no es un número que convenga citar de oído ni copiar de un blog.

Terremotos históricos en España

La historia sísmica de España incluye episodios que debemos recordar como advertencia y motivación para la preparación ante seísmos.

Terremoto de Lisboa (1755)

El 1 de noviembre de 1755, un terremoto con epicentro en el Atlántico, al suroeste del cabo de San Vicente, sacudió todo el suroeste peninsular. Los estudios lo sitúan entre los mayores conocidos en el entorno europeo, aunque al ser anterior a cualquier instrumentación las magnitudes que se manejan son reconstrucciones a partir de los daños descritos en las crónicas, no medidas. El maremoto posterior golpeó la costa del golfo de Cádiz y arrasó localidades de Huelva y Cádiz, con un número elevado de víctimas cuya cuantía exacta sigue siendo objeto de estimación histórica. La lección para hoy es doble: en el suroeste peninsular el peligro no está solo bajo tus pies, sino mar adentro, y la ola puede llegar antes que cualquier aviso oficial.

Terremoto de Andalucía (1884)

La noche del 25 de diciembre de 1884, un terremoto con epicentro en la zona de Arenas del Rey (Granada) arrasó decenas de localidades de las provincias de Granada y Málaga. Los estudios posteriores estiman su magnitud en torno a 6,5 y los recuentos de la época situaron las víctimas mortales en varios cientos. Sigue siendo el terremoto más destructivo del que hay constancia detallada en la España contemporánea, y ocurrió justo en una de las zonas que hoy concentra más población y más edificación.

Terremoto de Lorca (2011)

El 11 de mayo de 2011, dos seísmos —el segundo de magnitud 5,1— sacudieron Lorca (Murcia) y causaron nueve muertos, cientos de heridos y daños graves en el casco urbano y en el patrimonio de la ciudad. La magnitud fue moderada; lo que agravó el resultado fue la combinación de un foco muy superficial, prácticamente bajo la ciudad, con un parque edificado en buena parte anterior a las exigencias sismorresistentes actuales. Buena parte de las víctimas se produjo por el desprendimiento de elementos no estructurales —cornisas, petos, revestimientos de fachada— sobre la calle, que es exactamente lo que trata de evitar la regla de no salir corriendo mientras tiembla.

Serie sísmica de Granada (2021)

Entre enero y febrero de 2021, la vega de Granada vivió una serie sísmica con miles de eventos registrados en pocas semanas y varios de ellos claramente sentidos por la población de Santa Fe, Atarfe, Las Gabias y la propia capital. No hubo víctimas mortales, pero sí daños en viviendas y noches enteras de gente durmiendo en el coche. La lección de una serie larga es distinta a la de un terremoto aislado: no basta con reaccionar bien una vez, hay que poder sostener semanas de incertidumbre, sueño malo y decisiones repetidas. Ahí se nota tener preparado un kit de supervivencia de 72 horas y un plan familiar acordado de antemano.

Erupción de Cumbre Vieja, La Palma (2021)

El proceso eruptivo de La Palma vino precedido y acompañado por un número enorme de seísmos de origen volcánico. Es el recordatorio de que en Canarias la sismicidad tiene otra naturaleza: enjambres asociados al ascenso del magma, en general de magnitud baja o moderada, pero persistentes durante semanas y acompañando a una emergencia mucho mayor. Quien vive en las islas debería tener el kit y el plan pensados también para una evacuación por coladas y por calidad del aire, no solo por sacudidas.

Qué hacer ANTES de un terremoto

La preparación previa es el factor que más determina la supervivencia y la reducción de daños durante un terremoto. En SuperVivencia consideramos que estas medidas son absolutamente imprescindibles para cualquier hogar en zona sísmica.

Evalúa tu vivienda

  • Año de construcción: los edificios anteriores a 1974 (primera norma sismorresistente en España) y los anteriores a 2002 (norma NCSE-02 actualizada) presentan mayor vulnerabilidad. Considera solicitar una evaluación estructural profesional si tu edificio es antiguo.
  • Tipo de estructura: las construcciones de hormigón armado con diseño sismorresistente son las más seguras. Las de mampostería sin reforzar, adobe o piedra son las más vulnerables.
  • Estado de conservación: grietas estructurales, humedades, corrosión del armado o daños previos aumentan significativamente la vulnerabilidad.

Asegura el interior de tu hogar

La mayoría de lesiones durante terremotos moderados se producen por la caída de objetos, no por el colapso del edificio. Toma estas medidas preventivas:

  • Fija estanterías altas, armarios y librerías a la pared con anclajes apropiados.
  • Coloca objetos pesados en estantes bajos y asegura los objetos en estantes altos con bandas elásticas o barras de contención.
  • Instala cierres de seguridad en armarios de cocina para evitar que la vajilla salga disparada.
  • Asegura el calentador de agua con correas antisísmicas.
  • No cuelgues objetos pesados (cuadros, espejos, estanterías) sobre camas o sofás.
  • Coloca topes antideslizantes bajo televisores, equipos informáticos y electrodomésticos.
  • Asegura las lámparas de techo con cables de seguridad.

Identifica zonas seguras e inseguras en cada habitación

  • Zonas seguras: bajo mesas robustas, junto a muros de carga interiores, lejos de ventanas y objetos que puedan caer.
  • Zonas peligrosas: junto a ventanas, bajo estanterías, cerca de chimeneas, junto a paredes exteriores, en balcones o terrazas.

Localiza las llaves de suministros

Todos los miembros adultos de la familia deben saber dónde están y cómo cerrar:

  • La llave de paso del gas: cerrar inmediatamente después del terremoto previene explosiones e incendios.
  • La llave general del agua: evita inundaciones por rotura de tuberías.
  • El cuadro eléctrico: desconectar la corriente previene cortocircuitos e incendios eléctricos.

Prepara un plan de emergencia familiar

Recomendamos desarrollar un plan detallado que incluya puntos de encuentro, rutas de evacuación y protocolos de comunicación. Más adelante en esta guía profundizamos en este aspecto fundamental.

Kit de emergencia para terremotos

Un kit de terremoto debe estar preparado, accesible y actualizado en todo momento. A diferencia de otros tipos de emergencia, los terremotos no avisan: necesitas poder acceder a tu kit en cuestión de segundos. Recomendamos tener dos kits: uno principal en casa y uno compacto en el coche.

Kit principal para el hogar

Agua embotellada: 3 litros por persona y día, mínimo para 72 horas (9 litros por persona)
Alimentos no perecederos: raciones de emergencia, conservas con abre-fácil, barritas energéticas
Botiquín de primeros auxilios: vendas, gasas, antiséptico, analgésicos, torniquete, guantes
Medicación personal: suministro para 7 días con instrucciones de dosificación
Linterna LED potente con pilas de repuesto (nunca dependas solo del móvil)
Radio de emergencia con dinamo y panel solar para recibir instrucciones oficiales
Silbato de emergencia: el sonido de un silbato se oye mucho más lejos que la voz humana bajo escombros
Casco o protección para la cabeza: fundamental en zonas de réplicas con riesgo de caída de cascotes
Guantes de trabajo reforzados para manejar escombros y cristales rotos
Calzado resistente junto a la cama (caminar descalzo sobre cristales rotos es una de las lesiones más frecuentes)
Mascarilla FFP2: protección contra polvo de escombros, especialmente en edificios con amianto
Mantas térmicas de emergencia (2 por persona)
Herramienta multiusos con alicates, destornillador, sierra y cuchillo
Cargador portátil de 20.000 mAh para mantener el móvil operativo
Copias de documentos importantes en bolsa impermeable
Dinero en efectivo: 200-300 euros en billetes pequeños
Llave inglesa para cerrar la llave de paso del gas

Para una guía completa sobre kits de emergencia, te recomendamos consultar nuestro artículo sobre el kit de supervivencia de 72 horas y nuestra selección de kits de supervivencia completos.

Kit de terremoto recomendado

En nuestra sección de kits reunimos equipos de emergencia cuyo contenido cubre lo que se explica en esta guía: agua, luz, primeros auxilios, abrigo y herramienta. No hacemos ensayos de laboratorio propios: seleccionamos por especificaciones del fabricante, normativa aplicable y disponibilidad real en España.

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Kit compacto junto a la cama

Además del kit principal, recomendamos tener un mini kit junto a cada cama con los elementos más urgentes, ya que muchos terremotos ocurren durante la noche:

  • Linterna pequeña con pilas nuevas
  • Calzado resistente con suela gruesa
  • Silbato atado a la linterna
  • Gafas de repuesto si las necesitas
  • Ropa y abrigo básico a mano

Qué hacer DURANTE un terremoto

Los primeros segundos de un terremoto son los más críticos. Las decisiones que tomes en ese momento pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte. En SuperVivencia insistimos en que estos protocolos deben ser practicados regularmente por toda la familia.

Si estás dentro de un edificio

Aplica la regla "Agáchate, Cúbrete, Agárrate" (Drop, Cover, Hold On):

  1. Agáchate: ponte de rodillas inmediatamente. Esto evita que las sacudidas te derriben y te permite desplazarte si es necesario.
  2. Cúbrete: busca refugio bajo una mesa robusta o junto a un muro de carga interior. Protege tu cabeza y cuello con los brazos si no encuentras refugio.
  3. Agárrate: sujétate firmemente a la mesa o al mueble bajo el que te has refugiado. Si se desplaza, muévete con él.

Lo que NO debes hacer:

  • No corras hacia la salida durante las sacudidas: los pasillos y escaleras son zonas de alto riesgo por caída de objetos.
  • No uses el ascensor bajo ningún concepto.
  • No te refugies en el marco de una puerta: es un mito. En construcciones modernas, los marcos no ofrecen protección adicional.
  • No salgas al balcón o terraza.
  • No te acerques a ventanas, espejos o cristaleras.

Si estás en la calle

  • Aléjate de edificios, muros, postes de electricidad y árboles grandes.
  • Busca una zona abierta y agáchate cubriéndote la cabeza.
  • Cuidado con la caída de cornisas, toldos, macetas y elementos de fachada.
  • Si estás cerca de la costa, aléjate de la playa y busca terreno elevado por riesgo de tsunami.

Si estás conduciendo

  • Reduce la velocidad progresivamente y detente en un lugar seguro lejos de puentes, pasos elevados, edificios y postes eléctricos.
  • Permanece dentro del vehículo con el cinturón puesto.
  • Si un cable eléctrico cae sobre tu coche, quédate dentro y espera ayuda.
  • Enciende la radio para recibir instrucciones oficiales.

Si estás en un lugar público

En centros comerciales, cines, estadios u otros lugares con mucha gente, el mayor peligro es el pánico colectivo. Mantén la calma, protégete donde estés y no te unas a las estampidas hacia las salidas. Sigue las instrucciones del personal de seguridad si las hay.

Si estás en la costa: la señal natural de aviso

El sur y el suroeste peninsular tienen antecedentes de tsunami asociado a terremotos con origen en el Atlántico. Ahí la regla es sencilla y no depende de que suene ninguna sirena: si en la playa o en el paseo marítimo notas un terremoto largo, o lo bastante fuerte como para que te cueste mantenerte en pie, o si ves que el mar se retira de forma anómala dejando el fondo al descubierto, aléjate del agua y busca terreno elevado o un edificio alto de hormigón sin esperar ninguna confirmación oficial. En un tsunami de origen cercano el margen se mide en minutos. Y no vuelvas a la orilla hasta que las autoridades lo digan: las primeras olas no suelen ser las mayores.

Qué hacer DESPUÉS de un terremoto

Los minutos y horas posteriores al terremoto son igualmente peligrosos. Las réplicas, los incendios, las fugas de gas y los daños estructurales ocultos representan amenazas graves que debemos gestionar con prudencia.

Primeros minutos

  1. Evalúa tu estado y el de las personas a tu alrededor. Presta primeros auxilios si es necesario, pero no muevas a heridos graves salvo peligro inminente.
  2. Cierra la llave de paso del gas inmediatamente. No enciendas cerillas, mecheros ni interruptores eléctricos hasta verificar que no hay fugas.
  3. Desconecta la electricidad en el cuadro general si sospechas daños en la instalación.
  4. Inspecciona visualmente los daños de tu vivienda. Busca grietas en muros de carga, pilares o forjados. Si tienes dudas sobre la estabilidad, evacúa.
  5. Ponte calzado resistente antes de moverte: el suelo estará cubierto de cristales y escombros.

Evacuación si es necesaria

  • Toma tu kit de emergencia y evacúa por las escaleras, nunca por el ascensor.
  • Verifica la estabilidad de las escaleras antes de usarlas.
  • Al salir, aléjate del edificio al menos a una distancia equivalente a su altura.
  • Dirígete al punto de encuentro familiar previamente establecido.
  • No regreses al interior del edificio hasta que los técnicos de Protección Civil lo autoricen.

Comunicaciones

Las líneas telefónicas se saturan rápidamente después de un terremoto. Sigue estas pautas:

  • Usa mensajes de texto (SMS) o aplicaciones de mensajería en lugar de llamadas de voz: consumen mucho menos ancho de banda.
  • Llama al contacto de emergencia fuera de la zona afectada para que transmita tu estado a familiares.
  • Si tienes una radio de emergencia, sintoniza las frecuencias de Protección Civil para recibir instrucciones oficiales.
  • No difundas rumores ni información no verificada en redes sociales.

Réplicas

Después de un terremoto significativo se producen réplicas que pueden durar días, semanas o incluso meses. Algunas réplicas pueden ser casi tan fuertes como el terremoto principal. Permanece alerta y preparado para repetir los protocolos de protección. Si tu edificio ha sufrido daños, las réplicas pueden provocar su colapso.

Cómo preparar tu vivienda ante un seísmo

Más allá del kit de emergencia y los protocolos de actuación, la preparación física de la vivienda puede reducir significativamente los daños y los riesgos para sus ocupantes.

Evaluación estructural

Si vives en una zona de riesgo sísmico medio o alto, consideramos fundamental solicitar una evaluación estructural profesional de tu edificio. Un ingeniero o arquitecto técnico puede identificar debilidades estructurales y proponer refuerzos. Esto es especialmente importante si tu edificio fue construido antes de 2002 (cuando entró en vigor la norma NCSE-02).

Refuerzos recomendados para el hogar

  • Anclajes antisísmicos para muebles: correas y anclajes metálicos que fijan estanterías, armarios y electrodomésticos a la pared.
  • Film de seguridad para ventanas: evita que los cristales rotos se conviertan en proyectiles.
  • Válvula sísmica de corte de gas: existen dispositivos que cierran el paso al detectar vibración, aunque en España no son de uso habitual en vivienda. Su instalación la tiene que hacer una empresa instaladora habilitada de gas: no es un montaje de bricolaje.
  • Acceso despejado al cuadro eléctrico y a las llaves de paso: más útil que cualquier automatismo es que cualquier adulto de la casa pueda cortar luz, gas y agua a oscuras y en diez segundos. Practicadlo una vez al año.
  • Refuerzo de tabiques: en edificios antiguos, los tabiques de ladrillo sin reforzar son una causa frecuente de lesiones.

Almacenamiento seguro de suministros

Tu kit de emergencia y los suministros almacenados deben estar en lugares que sigan siendo accesibles después de un terremoto. Evita sótanos (pueden quedar bloqueados por escombros), áticos (pueden colapsar) y zonas junto a muros exteriores (más vulnerables). El mejor lugar es una habitación interior en planta baja, cerca de la salida principal. Para el almacenamiento de comida de emergencia, asegura las estanterías a la pared y usa contenedores con cierre hermético.

Plan de emergencia familiar

Un plan de emergencia familiar es tan importante como el kit físico. Debe ser conocido por todos los miembros de la familia, incluidos los niños, y debe practicarse periódicamente.

Elementos del plan

  1. Punto de encuentro primario: un lugar cercano al domicilio, como una plaza o parque, donde reunirse si la evacuación es rápida.
  2. Punto de encuentro secundario: fuera del barrio, para el caso de que la zona esté acordonada o sea inaccesible.
  3. Contacto fuera de la zona: un familiar o amigo en otra provincia que actúe como central de comunicaciones. Todos los miembros de la familia deben memorizar su número.
  4. Rutas de evacuación: al menos dos rutas alternativas desde cada habitación hacia la salida del edificio, y dos rutas desde el edificio hacia el punto de encuentro.
  5. Responsabilidades asignadas: quién cierra el gas, quién coge el kit, quién se encarga de los niños o personas mayores, quién coge la documentación.
  6. Información de contacto de emergencia: Protección Civil, bomberos (112), hospitales cercanos, centro de salud.

Simulacros familiares

Recomendamos realizar un simulacro familiar cada seis meses. Practica la regla "Agáchate, Cúbrete, Agárrate", evacúa la vivienda, reúne a toda la familia en el punto de encuentro y verifica que el kit está completo y accesible. Los niños aprenden estos protocolos mucho mejor mediante la práctica que mediante explicaciones teóricas.

Mantener la comunicación operativa durante un seísmo marca la diferencia. Te recomendamos revisar nuestra guía de equipos de comunicación de emergencia para complementar tu plan familiar.

Mayores, niños, personas con discapacidad y mascotas

Los planes de emergencia genéricos dan por hecho un adulto sano capaz de agacharse, correr y cargar una mochila. La realidad de la mayoría de los hogares es otra. Si en tu casa hay alguien que no encaja en ese molde, el plan hay que adaptarlo antes, no improvisarlo durante.

Personas mayores y con movilidad reducida

  • Si no puede agacharse al suelo, la instrucción cambia: quedarse sentada, inclinarse hacia delante y protegerse cabeza y cuello con los brazos o con un cojín, lejos de ventanas y de muebles altos.
  • Si usa silla de ruedas, frenarla y bloquearla, inclinarse hacia delante y cubrirse la cabeza. Ensayar el gesto una sola vez vale más que leerlo diez.
  • Llevar en el kit una lista escrita de la medicación con principio activo, dosis y pauta, más el nombre del centro de salud. Los envases se pierden y las cajas no siempre son legibles bajo el polvo.
  • Duplicar lo que la hace autónoma: gafas, audífonos con pilas de repuesto, bastón, un juego de llaves.
  • Si depende de un equipo eléctrico (concentrador de oxígeno, bomba, nevera para insulina), hablar con la distribuidora eléctrica y con el servicio sanitario sobre qué hacer en un corte largo, y tener una batería o una estación de energía dimensionada para ese aparato concreto.

Niños

  • Enseña «agáchate, cúbrete y agárrate» como un juego repetido, no como una charla sobre catástrofes. A los niños les tranquiliza saber qué toca hacer.
  • Que sepan de memoria el nombre completo de sus padres y el teléfono del contacto de fuera de la zona. En un móvil sin batería no hay agenda.
  • Mete en el kit algo que les calme: un peluche, un cuento, una linterna que sea suya. Gestionar el miedo forma parte del equipo.
  • Pregunta en el colegio cuál es su protocolo y su punto de recogida. Presentarse allí por libre en plena emergencia entorpece la evacuación en lugar de acelerarla.

Personas con discapacidad sensorial

  • Si hay alguien con discapacidad auditiva, el aviso no puede depender de una sirena ni de la radio: acordad una señal visual o táctil y aseguraos de que recibe las alertas del móvil.
  • Si hay alguien con discapacidad visual, mantened despejadas las rutas de salida y practicad el recorrido a oscuras. Guardad el bastón siempre en el mismo sitio, al alcance desde la cama.
  • Anotad en la nevera y en el kit quién necesita apoyo para evacuar y quién se encarga. Los equipos de emergencia agradecen esa información escrita.

Mascotas

  • Microchip al día y una foto reciente tuya con el animal: es lo que más rápido resuelve una reunificación.
  • Transportín accesible, correa y bozal si procede. Un animal asustado muerde aunque no lo haya hecho nunca.
  • Agua, pienso para varios días y su medicación. Los albergues de emergencia no siempre admiten animales: ten pensado un plan B con familiares o con alojamientos que sí los acepten.
Un plan que solo funciona si todos los de casa están sanos, despiertos y en la misma habitación no es un plan: es una suposición.

Normativa sismorresistente en España

España cuenta con normativa específica de construcción sismorresistente que ha evolucionado significativamente a lo largo de las décadas.

Evolución normativa

  • Antes de 1968: no existía ninguna norma sísmica española. Los edificios de este periodo son, como grupo, los más vulnerables.
  • PGS-1 (1968) y PDS-1 (1974): las primeras normas sismorresistentes del país, con requisitos básicos de diseño y una zonificación todavía muy gruesa.
  • NCSE-94: actualización que incorporó mapas de peligrosidad sísmica bastante más detallados.
  • NCSE-02 (Real Decreto 997/2002): la norma sismorresistente vigente. Fija los criterios de diseño para edificación y asigna a cada municipio una aceleración sísmica básica y un coeficiente de contribución.
  • Código Estructural (Real Decreto 470/2021): sustituyó a la EHE-08 y a la EAE en el diseño de hormigón y acero estructural. Es importante no confundirlo con lo anterior: la acción sísmica de los edificios en España sigue regulándose por la NCSE-02, no por el Código Estructural.

Qué significa para tu vivienda

Si tu vivienda se proyectó después de 2002 en zona sísmica, debería haberse diseñado con los criterios de la NCSE-02 para el nivel de aceleración que la norma asigna a tu municipio. Si es anterior, y sobre todo si es anterior a las primeras normas de los años setenta, la vulnerabilidad es mayor y merece la pena una evaluación profesional antes que cualquier compra de equipo.

Conviene entender también qué no dice la norma. La NCSE-02 clasifica las construcciones por su importancia —moderada, normal y especial— y no exige el mismo nivel de comprobación en todos los casos: por debajo de cierto umbral de aceleración y para determinadas construcciones, su aplicación no es obligatoria. Tampoco garantiza que un edificio salga intacto de un terremoto fuerte: el objetivo de una norma sismorresistente es que la estructura no colapse y permita evacuar, no que no aparezca ni una grieta. Y no se aplica retroactivamente, así que un edificio antiguo puede ser perfectamente legal y a la vez frágil frente a un seísmo.

Una norma sismorresistente no promete que tu casa quede como estaba. Promete que te dé tiempo a salir. Es un objetivo mucho más modesto de lo que la gente imagina, y explica por qué la preparación personal sigue haciendo falta.

Qué mirar si vas a comprar o alquilar en zona sísmica

  • Año de proyecto, no de escritura. Pídelo en la nota simple o en el catastro y compáralo con las fechas de la tabla anterior.
  • Informe de Evaluación del Edificio (IEE) o ITE, si el edificio tiene la antigüedad que lo exige en tu comunidad. Léelo entero, no solo la conclusión.
  • Bajos diáfanos y plantas comerciales con pocos muros en planta baja: es una configuración conocida por concentrar daño en un seísmo.
  • Reformas que hayan tocado muros de carga sin proyecto ni licencia. Es más frecuente de lo que parece y compromete a todo el edificio.
  • Grietas en pilares, en vigas o en encuentros, distintas de las grietas superficiales de tabiquería. Ante la duda, técnico.

Para complementar tu preparación ante terremotos, te recomendamos equipar tu hogar con un botiquín de emergencia profesional y un buen filtro de agua portátil como respaldo ante la posible interrupción del suministro.

Seguros y terremotos: qué cubre el Consorcio de Compensación de Seguros

Esta es la parte que casi ninguna guía de terremotos cuenta y es la que decide si un seísmo te arruina o solo te complica un año. En España, los daños causados por un terremoto no los paga tu aseguradora privada: los indemniza el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS), una entidad pública empresarial adscrita al Ministerio de Economía que se ocupa de los llamados riesgos extraordinarios.

Qué son los riesgos extraordinarios

El CCS se hace cargo de una lista cerrada de fenómenos que el mercado privado no asume: terremotos y maremotos, inundaciones extraordinarias, erupciones volcánicas, tempestad ciclónica atípica y caída de cuerpos siderales, además de hechos como el terrorismo, el motín o el tumulto popular y las actuaciones de las fuerzas armadas o de los cuerpos de seguridad en tiempo de paz. El terremoto está dentro de esa lista, y también el tsunami que pueda venir detrás.

Cómo se activa la cobertura

No se contrata aparte ni hay que solicitarla. Cuando firmas un seguro de hogar, de comercio, de industria, de automóvil o determinadas pólizas de vida y accidentes, en el recibo aparece un recargo a favor del Consorcio. Ese recargo es, en la práctica, la prima de la cobertura extraordinaria. Con la póliza en vigor y el recibo al corriente, tienes derecho a reclamar al CCS aunque tu aseguradora no mencione el terremoto en sus condiciones particulares.

La consecuencia práctica es doble y conviene entenderla bien antes de que tiemble:

  • Sin póliza no hay cobertura. Si tu vivienda no tiene seguro de hogar, el Consorcio no indemniza nada. Es el error más caro y el más habitual entre propietarios sin hipoteca, que a menudo dejan caer el seguro justo cuando terminan de pagarla.
  • El límite es el de tu propia póliza. El CCS indemniza hasta las sumas aseguradas que figuran en tu contrato. Si tienes el continente y el contenido infravalorados, cobrarás poco: el infraseguro se aplica igual. Revisar los capitales cada pocos años es lo más rentable que puedes hacer en media hora de tu vida.
El Consorcio no te devuelve lo que vale tu casa: te devuelve lo que pusiste en la póliza. Un capital asegurado de hace quince años, con los costes de construcción de hoy, es media indemnización.

Qué hacer si un terremoto daña tu vivienda

  1. Primero la seguridad. Ninguna indemnización compensa entrar en un edificio que puede venirse abajo en una réplica. Espera a que un técnico o los bomberos lo autoricen.
  2. Documenta antes de tocar nada. Fotos y vídeo de cada estancia, de las grietas, de los bienes dañados y del edificio desde fuera. Guarda facturas, tickets o cualquier prueba del valor de lo dañado.
  3. Comunica el siniestro cuanto antes. Puedes hacerlo directamente al Consorcio o a través de tu aseguradora, tu mediador o tu corredor. La Ley 50/1980 de Contrato de Seguro fija un plazo general de siete días desde que conoces el siniestro para comunicarlo, salvo que tu póliza amplíe ese plazo.
  4. Haz solo las reparaciones urgentes para evitar males mayores —apuntalar, tapar, cortar suministros— y conserva los justificantes. Lo demás, hasta que lo vea el perito.
  5. Ten a mano la póliza y el DNI del tomador: te los pedirán para abrir el expediente, y por eso las copias van en la bolsa impermeable del kit.

Sobre franquicias y exclusiones, el detalle depende del ramo y del tipo de bien: en determinados ramos de daños se aplica una franquicia sobre el importe indemnizable, mientras que las viviendas y las comunidades de propietarios de viviendas quedan al margen de esa deducción. Como las condiciones y los procedimientos se van actualizando, consulta la información vigente en la web del propio Consorcio antes de dar nada por hecho y pregunta a tu mediador si tu póliza tiene alguna particularidad. Aquí no te vamos a dar importes ni porcentajes de memoria, porque en seguros un dato desactualizado es peor que ninguno.

Qué revisar hoy en tu seguro de hogar

  • Que la póliza esté en vigor y el recibo pagado. Una póliza impagada no da derecho a nada.
  • El capital de continente: debe reflejar lo que cuesta reconstruir, no el precio de mercado de la vivienda, que incluye el suelo.
  • El capital de contenido: haz un inventario por habitaciones con fotos y guárdalo fuera de casa o en la nube. Es tedioso una tarde y decisivo un año.
  • Si eres inquilino, el casero asegura el continente, pero tu contenido es cosa tuya: sin póliza propia no hay indemnización por tus muebles ni por tus equipos.
  • Si tienes coche, el recargo del Consorcio también aparece en el recibo del seguro del vehículo.
  • Guarda una copia digital de la póliza en la nube y otra en papel dentro del kit.

Cuánto cuesta prepararte de verdad: tres niveles

Prepararse no es un desembolso único de cuatro cifras. Se construye por capas, y la primera capa —la que más lesiones evita— cuesta muy poco: calzado cerrado junto a la cama, una linterna con pilas, agua embotellada y los muebles altos anclados a la pared. A partir de ahí, cada euro que gastas compra menos seguridad que el anterior.

Las horquillas de la tabla son orientativas de lo que cuesta ese tipo de material en el mercado español en 2026 y no son precios de venta de esta tienda: varían mucho según marca, capacidad y momento de compra. Úsalas para decidir el orden de las compras, no como presupuesto cerrado.

Niveles de preparación ante un seísmo y horquillas de precio orientativas (2026)
NivelQué incluyeAutonomíaHorquilla orientativa
Mínimo vital Calzado y linterna junto a cada cama, silbato, agua embotellada, radio a pilas, anclajes para los dos muebles altos más peligrosos y botiquín básico 24-72 h 60-120 €
Hogar preparado Lo anterior más kit de 72 h completo, comida no perecedera rotada, filtro de agua, batería externa grande, mantas térmicas, casco, guantes reforzados, llave de gas y copias de documentos 3-7 días 200-450 €
Zona de peligrosidad alta Lo anterior más reservas para 14 días, estación de energía portátil, radio con dinamo y panel solar, extintor, film de seguridad en ventanas y revisión estructural del edificio 7-14 días 600-1.500 €, más el coste del informe técnico

El orden en el que conviene comprar

  1. Anclar muebles y estanterías. Cuesta lo que cuestan unos herrajes y evita la lesión más frecuente en seísmos moderados.
  2. Calzado cerrado y linterna bajo la cama. Muchos terremotos ocurren de noche y los cortes en los pies frenan cualquier evacuación.
  3. Agua. Es lo primero que falta y lo más pesado de transportar después.
  4. Botiquín y formación. Un curso presencial de primeros auxilios rinde más que cualquier aparato del catálogo.
  5. Energía y comunicación. Batería externa, radio y cargador solar, por ese orden.
  6. Lo demás, cuando lo anterior esté hecho, probado y rotado.

Errores caros y fáciles de evitar

  • Comprar un kit precintado y no abrirlo nunca. Si no lo has revisado, no sabes si funciona: las pilas se descargan y las caducidades pasan.
  • Fiarlo todo al móvil como linterna, radio, mapa y agenda. Sin cobertura y sin batería es un pisapapeles.
  • Guardar el kit en el trastero del sótano, que es justo donde no vas a poder entrar.
  • Almacenar agua en garrafas reutilizadas de zumo o de leche sin desinfectar. Usa envases pensados para agua y rótalos cada seis meses. Nuestra guía sobre el agua potable en emergencias entra en el detalle.
  • Comprar equipo caro antes de tener anclados los muebles. El orden importa más que el catálogo.
  • Almacenar comida sin rotarla. Repasa cómo almacenar alimentos a largo plazo y monta un sistema de primera entrada, primera salida.

Buena parte del material de emergencia se compra online, y ahí se repiten cláusulas que no se sostienen. Esto es lo que dice la ley española y lo que puedes exigir, compres donde compres.

Garantía legal: tres años, no dos

Desde el Real Decreto-ley 7/2021, los productos comprados a partir del 1 de enero de 2022 tienen una garantía legal de conformidad de tres años. Si en ese plazo el artículo no funciona como debería o no se corresponde con lo anunciado, puedes pedir su reparación o su sustitución y, si eso no resuelve, la rebaja del precio o la resolución del contrato. Si una tienda te dice que la garantía es de dos años, está aplicando la norma antigua.

Desistimiento: 14 días naturales sin dar explicaciones

En compras a distancia dispones de 14 días naturales desde que recibes el pedido para desistir sin justificar el motivo y sin penalización, según los artículos 102 a 108 del Real Decreto Legislativo 1/2007. Puedes abrir el paquete y comprobar el producto igual que lo harías en una tienda física: solo respondes de la disminución de valor si lo has manipulado más allá de lo necesario para comprobar su naturaleza, sus características y su funcionamiento.

De ahí que sean ilegales las condiciones del tipo «solo se admiten devoluciones con el embalaje original y sin abrir» o «los productos de higiene no se devuelven en ningún caso». Sí existen excepciones tasadas: entre otras, los bienes confeccionados a medida o claramente personalizados (artículo 103.c), los precintados por razones de higiene o de salud cuando el precinto se ha roto después de la entrega, y los bienes perecederos. Un kit de emergencia estándar no entra en ninguna de ellas.

Qué mirar antes de pagar

  • Que aparezcan la identidad del vendedor, su CIF y una dirección de contacto real, no solo un formulario.
  • El precio total con impuestos y gastos de envío antes de confirmar el pedido. En Canarias, Ceuta y Melilla el impuesto aplicable no es el IVA peninsular, y las importaciones pueden llevar gastos de despacho.
  • Quién paga el porte de la devolución: el vendedor puede repercutírtelo, pero tiene que avisarte antes de la compra.
  • El marcado y la norma del producto cuando importan: cascos, mascarillas filtrantes o equipos de protección deben llevar marcado CE y la referencia de la norma que cumplen.
  • Desconfía de las cuentas atrás perpetuas y de los descuentos permanentes: un precio tachado debe corresponder al más bajo que se haya aplicado en los treinta días anteriores.

Seis mitos sobre los terremotos que conviene desmontar

1. «Los terremotos se pueden predecir»

No. Ningún organismo del mundo, tampoco el Instituto Geográfico Nacional, puede decir cuándo, dónde y con qué magnitud va a ocurrir el próximo terremoto. Lo que sí existe son los mapas de peligrosidad, que expresan qué movimiento del terreno cabe esperar a largo plazo en cada zona, y los sistemas de alerta temprana, que avisan con segundos de antelación una vez el terremoto ya ha empezado y sus ondas viajan hacia ti. Si alguien anuncia un terremoto para una fecha concreta, no está haciendo ciencia.

2. «El marco de la puerta es el sitio más seguro»

Viene de fotos antiguas de casas de adobe en las que el vano quedaba en pie. En un edificio moderno de hormigón, el marco no es más resistente que el resto y encima te deja de pie, sin nada sobre la cabeza y con una puerta batiendo a tu lado. Bajo una mesa robusta o junto a un muro de carga interior, siempre mejor.

3. «Hay que salir corriendo a la calle»

Mientras tiembla, los peores sitios son las escaleras, los portales y la acera pegada a la fachada, que es justo por donde caen cornisas, cristales y macetas. Se sale cuando ha parado, con calzado puesto, por las escaleras y nunca en ascensor.

4. «Los terremotos pequeños evitan uno grande»

La energía crece de forma logarítmica, así que harían falta cantidades absurdas de seísmos diminutos para liberar la energía de uno grande. Y al revés tampoco funciona: una serie sísmica larga no es ni una vacuna ni un aviso fiable de nada.

5. «Existe el tiempo de terremotos»

La sismicidad se genera a kilómetros de profundidad, donde la meteorología no llega. No hay un tipo de cielo, ni una temperatura, ni un bochorno que anuncie un seísmo. Lo mismo vale para el comportamiento de los animales: hay anécdotas, pero no un método que permita avisar a nadie.

6. «Aquí nunca ha pasado nada»

El intervalo entre terremotos destructivos en una misma zona puede ser de siglos, mucho más largo que la memoria de un pueblo. Que no haya ocurrido en tu vida no dice nada sobre lo que puede ocurrir: para eso están el catálogo sísmico y los mapas de peligrosidad, que miran mucho más atrás que tú.

La pregunta útil no es «¿va a temblar?», sino «si tiembla esta noche, ¿sé dónde están mis zapatos, mi linterna y mi familia?».

Dónde comprobar la información oficial

Todo lo que has leído aquí debería poder contrastarse. Estas son las fuentes que conviene tener guardadas en el móvil antes de necesitarlas:

  • Instituto Geográfico Nacional (IGN): catálogo de terremotos localizados en España, últimos eventos, mapas de peligrosidad y el formulario para informar de un seísmo que hayas sentido.
  • Protección Civil y Emergencias (Ministerio del Interior): consejos de autoprotección, planes estatales frente al riesgo sísmico y avisos oficiales.
  • Consorcio de Compensación de Seguros: condiciones de la cobertura de riesgos extraordinarios y tramitación de siniestros.
  • Servicio de emergencias de tu comunidad autónoma y el teléfono único 112: es quien coordina sobre el terreno y quien ordena las evacuaciones.
  • Tu ayuntamiento: el plan municipal de emergencias indica los puntos de concentración y los albergues previstos en tu localidad. Búscalo un domingo tranquilo, no el día que haga falta.

Esta guía es divulgativa. No sustituye la evaluación de un técnico competente sobre tu edificio, ni el criterio de los servicios de emergencia durante una situación real, ni el asesoramiento de tu mediador de seguros sobre tu póliza concreta. Si alguna vez hay conflicto entre lo que leas aquí y lo que digan las autoridades durante una emergencia, haz caso a las autoridades.

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Preguntas Frecuentes

¿Qué zonas de España tienen mayor riesgo sísmico?

Las zonas con mayor riesgo sísmico en España son el sureste peninsular (Murcia, Almería, Granada, Alicante y Málaga), las Islas Canarias por su actividad volcánica, los Pirineos y la zona del Bajo Guadalquivir. El sureste concentra la mayor actividad sísmica histórica del país, con terremotos destructivos documentados a lo largo de siglos.

¿Qué debo hacer durante un terremoto si estoy dentro de un edificio?

Durante un terremoto dentro de un edificio, aplica la regla "Agáchate, Cúbrete, Agárrate". Busca refugio bajo una mesa resistente o junto a un muro de carga interior. Aléjate de ventanas, estanterías y objetos que puedan caer. No intentes salir del edificio durante las sacudidas ni uses ascensores bajo ninguna circunstancia.

¿Cuánto debe durar mi kit de emergencia para un terremoto?

Tu kit de emergencia para terremoto debe cubrir un mínimo de 72 horas (3 días) de autonomía total. Sin embargo, en zonas de alto riesgo sísmico recomendamos tener suministros para 7 a 14 días, ya que los terremotos graves pueden interrumpir servicios de agua, electricidad y comunicaciones durante semanas.

¿Es obligatorio tener un plan de emergencia familiar en España?

Aunque no es obligatorio por ley para particulares, Protección Civil recomienda encarecidamente que cada hogar tenga un plan de emergencia familiar. Este plan debe incluir puntos de encuentro, rutas de evacuación, contactos de emergencia, ubicación de llaves de gas y agua, y la localización de los kits de emergencia.

¿Pueden predecirse los terremotos en España?

No, actualmente no es posible predecir terremotos con precisión. Ni el Instituto Geográfico Nacional ni ningún organismo científico mundial puede determinar cuándo ni dónde ocurrirá exactamente un terremoto. Lo que sí se puede hacer es identificar zonas de riesgo mediante mapas de peligrosidad sísmica y prepararse adecuadamente para minimizar sus efectos.

¿Es seguro refugiarse en el marco de una puerta durante un terremoto?

Es un mito extendido. En construcciones modernas, los marcos de puertas no ofrecen mayor protección que otras zonas del edificio. La recomendación actual de Protección Civil y organismos internacionales como la FEMA es refugiarse bajo una mesa resistente o junto a un muro de carga interior, nunca en el marco de una puerta.

¿Quién paga los daños de un terremoto en España?

Los indemniza el Consorcio de Compensación de Seguros, no tu aseguradora privada, porque el terremoto es un riesgo extraordinario. La condición es tener una póliza en vigor (hogar, comercio, industria, automóvil o determinadas de vida y accidentes), en cuyo recibo se cobra un recargo a favor del Consorcio. El límite de la indemnización son las sumas aseguradas de tu propia póliza: si tienes el continente o el contenido infravalorados, cobrarás menos.

¿Qué diferencia hay entre magnitud e intensidad de un terremoto?

La magnitud mide la energía liberada en el foco y es un valor único para cada terremoto; hoy se expresa sobre todo como magnitud momento (Mw). La intensidad mide los efectos en un lugar concreto —lo que se ha sentido y lo que se ha roto— y se expresa en grados romanos de la escala europea EMS-98, con un valor distinto para cada localidad. Por eso un mismo seísmo tiene una magnitud y muchas intensidades.

¿Cuánto duran las réplicas después de un terremoto?

No hay un plazo fijo. Las réplicas son más frecuentes e intensas en las primeras horas y días, y van decayendo con el tiempo, pero una secuencia puede prolongarse semanas o meses. Alguna réplica puede acercarse a la magnitud del terremoto principal, y sobre un edificio ya dañado es capaz de provocar un colapso. Por eso no se vuelve a entrar hasta que un técnico o los servicios de emergencia lo autoricen.

¿Puede haber un tsunami en las costas españolas?

Sí, aunque es poco frecuente. El golfo de Cádiz y el suroeste peninsular tienen el antecedente del maremoto de 1755, asociado a terremotos con origen en el Atlántico. La señal natural de aviso es la propia sacudida: si en la costa notas un terremoto largo o muy fuerte, o ves que el mar se retira dejando el fondo al descubierto, aléjate del agua y sube a terreno elevado sin esperar confirmación oficial. Las primeras olas no suelen ser las mayores.

¿Qué hago si quedo atrapado entre escombros?

No grites de forma continua: agota y hace tragar polvo. Cúbrete la boca y la nariz con un pañuelo o con la camiseta, muévete lo mínimo para no provocar desprendimientos y haz ruido golpeando de forma rítmica una tubería, un muro o cualquier elemento duro. Si llevas un silbato encima, úsalo: se oye mucho más lejos que la voz y cansa infinitamente menos. Ese es el motivo por el que el silbato va atado a la linterna de la mesilla.

¿Cómo sé si mi edificio cumple la normativa sismorresistente?

Empieza por la fecha de proyecto: la norma vigente es la NCSE-02 (Real Decreto 997/2002), precedida por la NCSE-94 y por las primeras normas de 1968 y 1974. Un edificio anterior no está obligado a cumplirlas, porque no se aplican de forma retroactiva. Para saber cómo se comportaría el tuyo hace falta el informe de un arquitecto o de un ingeniero, no una consulta a un listado. Y recuerda que el objetivo de la norma es evitar el colapso y permitir la evacuación, no que la vivienda quede intacta.

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